sábado, 4 de julio de 2015

Inicio del XVII Capítulo General




Compartimos texto de Apertura del XVII Capítulo General.

Hace seis años, el XVI Capitulo General nos invitaba a “echar de nuevo las redes”. Juntas habíamos alimentado la certeza de que es el Señor el que, en medio de la oscuridad, abre el horizonte y hace posible la abundancia y con ella la esperanza. Con esa esperanza renovada proseguíamos el camino. Hemos llegado hasta aquí, a lo largo de este tiempo, cada una de nosotras hemos remado por distintos mares, algunas veces con aguas calmadas y otras más agitadas. Podemos repetir que el Señor nos ha acompañado y se ha servido de nosotras, y de las que nos han precedido en el camino, de lo que cada una somos y hemos sido, para seguir construyendo su Compañía y su Reino.

Hoy damos inicio al XVII Capítulo General. Cada Capítulo supone una parada en el camino, un tiempo de gracia si sabemos aprovecharlo, una oportunidad para, desde nuestro presente, seguir abriendo una puerta al futuro, un referente para continuar avanzando, y sobre todo, como ya decíamos en otros momentos, un canto a la fe: hay que creer para poder crear.

El tema de este XVII Capítulo General: Portadoras y portadores de creatividad evangélica en nuestro mundo, es una llamada a conectar con lo que, desde nuestro interior, vertebra nuestro ser y nos da vida, a tomar conciencia de lo que nos aporta el sentido y el para que de nuestra existencia. Somos humildes portadoras de una luz que nos ha sido regalada para alumbrar el mundo. Ese pequeño fuego que llamea dentro de nosotras, que late en el deseo de multiplicarse y extenderse, es el tesoro con el que contamos para entregarlo a los demás.

Mirar con ojos agradecidos lo que somos y reconocer, en esa mezcla de debilidad y grandeza, el amor infnito de Dios, es el desafío que pone delante de nosotras este Capítulo General.

 En la preparación precapitular, hemos tenido ocasión de profundizar en las características de nuestro mundo y en cómo la cultura global las impregna y nos configura. Estos días volveremos a retomarlo de nuevo, con una invitación: descubrir con ojos limpios y abiertos, cómo el Señor actúa en cada realidad, a reconocer su presencia, la acción siempre original de su Espíritu.

Mirar este mundo con los ojos del Creador, en palabras del Papa Francisco , como un don 1 que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal”, es otro de los desafíos de este XVII Capítulo General.

Si queremos ser portadoras de creatividad evangélica, necesitamos acoger la ternura de Dios, no eludir su invitación a descubrirle en este hoy cargado de posibilidades y a la vez incompleto, desigual y roto. En este mundo complejo, volver a escuchar la novedad inédita que encierra su mensaje. “Laudato sí”, nº 76. 1 XVII CAPÍTULO GENERAL. ROMA, 1 a 31 de julio, 2015

Sabemos también que en nuestra época, quizá más que en otras porque hemos llegado a niveles de inhumanidad increíbles, se necesitan testigos, “testigos despiertos”, personas cuyos hechos hablen por sí solos. A mayor complejidad, mayor necesidad de compartir un modo de ser y de proceder propios, mayor necesidad de reforzar la unión de mentes y de corazones; en este sentido, reforzar la identidad corporativa en sus virtudes y valores, uno de los grandes objetivos marcados para este Capítulo, no puede ser más actual.

Para situarnos e interactuar con la realidad necesitamos defnir conjuntamente, religiosas y laicos, qué valores han de ser nuestros referentes y concretar qué virtudes hemos de cultivar para transparentarlos. El deseo es llegar a plasmar cuál es el patrimonio intangible que defne hoy nuestra identidad Compañía de María para, con nuestra vida, de forma inteligible, poderlo entregar a la sociedad y a la Iglesia.

Sentimos la responsabilidad de que el Carisma Juana de Lestonnac, que es sentido de vida para nosotras, siga expandiéndose y multiplicándose en nuestros contextos, por esto reforzar lo que nos identifca como Cuerpo, en este mundo cada vez más individualista, y visibilizarlo cobra también una importancia particular.

Otro de los objetivos del Capítulo, es buscar qué personas han de guiar la marcha de la Compañía en los próximos años. Estamos seguras de que el Espíritu conducirá nuestros discernimientos.

Nos ponemos bajo la protección de María, Nuestra Señora, le pedimos que nos ponga junto a su Hijo. Que como ella sepamos disponer nuestro corazón para hacer lo que él nos diga.

Beatriz Acosta Mesa odn Superiora General Roma, 1 de julio de 2015

Fuente: http://www.lestonnac-odn.org/es/recursos/75/xvii-capitulo-general

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