domingo, 13 de mayo de 2018

Carta de Juana de Lestonnac




Carta de Juana de Lestonnac 
Querida Comunidad educativa de la Compañía de María Apoquindo: 
Les sorprenderá que, después de tanto tiempo, me dirija a ustedes. Pero en un día tan especial como lo es hoy, quiero recordarles  el origen y la razón de ser de vuestro colegio. 
Tras un tiempo de reflexión, me di cuenta de que quería trabajar con otras personas que estuvieran dispuestas a servir a los demás. Burdeos sufrió muchas dificultades y me sentí impulsada a acompañar, consolar y ayudar a los enfermos. Esta circunstancia me sirvió para conocer a mis primeras compañeras, con ellas dí a conocer mi proyecto. Mi sueño era conseguir que las niñas pudieran ir a la escuela como ya podían hacerlo los niños 
Además de leer, escribir y sumar,  quise que aprendieran a convivir y sobre todo que tuvieran a María como modelo de persona. 
Abrimos la primera escuela, y muy pronto se nos llenó de niñas. Tuvimos que buscar un lugar más grande para edificar un colegio con más clases que pudieran acoger a tantas niñas que solicitaban entrar en la escuela. 
Les digo  no  dejen apagar  la llama que un día encendieron un grupo de religiosas en Santiago por el año 1868. Ya saben  que los inicios no fueron fáciles, Seminario, Molina y volver a dejar Molina, luego Viña, Puente Alto y finalmente Apoquindo 1956. Fue un camino largo entre aventuras y desventura propias de toda obra humana. Les animo a servir de una manera siempre nueva, porque sé que quieren  “seguir tendiendo la mano” a los niños y jóvenes, para dar respuesta a las necesidades actuales.  
Hoy también quiero recordar a todos nuestros ex alumnos que pasaron por este colegio, Apoquindo, deseo que los frutos recibidos a lo largo de estos años les  ayuden a seguir creciendo y dando lo mejor de ustedes  mismos y trabajemos por crear un país más justo y solidario.
Sigan celebrando y que María sea vuestro modelo en vuestro caminar…
Con cariño, 
Juana de Lestonnac

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